• Ricardo Dalton

Verdades Mentirosas.

Actualizado: 6 de feb de 2019

Acrílico sobre lienzo . Formato: 90 cm por 80 cm. Año 2018



Apoyado sobre la baranda de su hermosa costanera, contemplando Puerto Madero y su entorno, mientras buscaba un motivo pictórico, tome conciencia de este rincón de Buenos Aires.


Surgido por los años 90, cada vez más hermoso y en constante crecimiento, se convirtió en un lugar emblemático de la ciudad de Buenos Aires. Sus calles con nombre de mujer, el metro cuadrado más caro de la ciudad y tal vez de Sudamérica, los diques y puentes característicos. Visitantes, deportistas, funcionarios públicos y amantes de las artes disfrutando de restaurantes de alta gama, museos y mucho verde.


Como frutilla del postre, el Puente de la Mujer (Ponte de la Mujer) del renombrado arquitecto español Santiago Calatrava, con un diseño moderno y vanguardista que se inspiró en la imagen de una pareja bailando tango. El mástil representa un hombre que sostiene por la espalda a una mujer, representada por la curvatura central del puente.


Pero no toda esta majestuosidad es, o se parece a la consecuencia de un país en desarrollo. En realidad este gran negocio inmobiliario fruto de la re conversión especulativa con inversiones de capital excedente que siguieron a la crisis de sobre producción y recesión de las décadas del 60/70, tiene su origen en un fracaso.


Puerto Madero fue el primer espacio portuario que se construyó en Buenos Aires en pleno apogeo del modelo agro exportador. Lo llamativo es que, luego de 10 años, quedó obsoleto al tener grandes problemas técnicos y por el gran crecimiento del tamaño de los buques. La consecuencia fue que dejó de cumplir con las demandas del comercio mundial, quedando así abandonado. Luego, gracias a acuerdos estatales y privados de tipo especulativos se convirtió en lo que es hoy:


“La ilusión óptica para los argentinos de estar en las puertas del primer mundo”


Pero a pocos metros de este "Primer mundo" las villas de emergencia se siguen reproduciendo como sucesoras de los viejos conventillos de la gran inmigración, atestadas de familias pobres y de trabajadores precarios.


A un lado, se erigen edificios inteligentes, de gran categoría. Del otro, la pobreza, la marginación social y la suciedad urbana son moneda corriente de una herrumbrada realidad. Dos postales, bien diferentes.

Esta dualidad me inspiró a crear esta obra. Dibujar y pintar Puerto Madero como se ve, me llevaba a caer en esta ilusión óptica de contradicción. Por ello y luego de un tiempo de pensar cómo podía expresar esta sensación, se me ocurrió transformar las geometrías, colores y brillos perfectos de este rincón de nuestra ciudad en desorden y caos, como superponiendo las viviendas precarias adyacentes sobre el conjunto, manteniendo el puente de la mujer como estructura identificadora de Puerto Madero.


Luego de desarrollar esta obra, su nombre surgió casi espontáneamente, porque, la VERDAD visible se convirtió en la MENTIRA oculta.




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