• Ricardo Dalton

Arte contemporáneo




En la última exposición MIRÁ feria de Arte 2018 en el Centro Cultural Borges en la que tuve el placer de participar con mi obra, surgió una pregunta que estimuló el presente artículo, ¿a qué llamamos arte contemporáneo? Algunos visitantes manifestaban dudas respecto a lo que abarca artísticamente, otros entendían que el arte contemporáneo es arte moderno y, como tal, lo sentían representado por la abstracción y no por la figuración; tampoco estaba claro la época de influencia... Luego de este interesante intercambio decidí ensayar en este blog una explicación sobre este concepto.


Como arte contemporáneo definimos en primer lugar al conjunto de manifestaciones artísticas relativas a cada época. Esto significa que el arte que se produce en cualquier período histórico siempre será contemporáneo para sus coetáneos. Para los que vivieron en el medioevo, el arte de su tiempo también era contemporáneo. Por lo tanto, arte contemporáneo no es nuestra exclusividad artística.


No obstante, existen criterios mas concretos para delimitar este período artístico de nuestra época. Uno de estos criterios juzga como contemporáneo aquel arte surgido a partir de la eclosión vanguardista en los inicios del siglo XX que se distinguieron por presentar, tanto a nivel formal como conceptual, una serie de ideas que revolucionaron el arte, rompiendo los modelos tradicionales con un carácter crítico y experimental. Algunos movimientos artísticos contemporáneos de relevancia, en este sentido, serían el fovismo, el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el neoplasticismo, el dadaísmo y el surrealismo.


Otro criterio utilizado para considerar las producciones artísticas como manifestaciones contemporáneas es aquel que toma como punto de partida la Posmodernidad, tradicionalmente ubicada entre fines de la década del '60 e inicios de los años '70. Otros, en cambio, lo ubican sobre el fin de la segunda guerra mundial en 1945. Esta etapa contemporánea se reflejaría en la segunda sacudida vanguardista del siglo, conformada por movimientos como el arte pop, el nuevo realismo francés, el arte povera, el arte conceptual, el minimalismo y el expresionismo abstracto, así como con el hiperrealismo, la neofiguración, las instalaciones o la deconstrucción.


Finalmente, existe un tercer criterio, más amplio, que vincula el inicio del arte contemporáneo con el principio de la Edad Contemporánea, a finales del siglo XVIII con la revolución francesa.


Aclarado el aspecto cronológico del arte contemporáneo es necesario mencionar las características propias de lo que para nosotros hoy es el arte de nuestra época. Todas estas corrientes mencionadas anteriormente, que en próximas entradas analizaremos, tienen una serie de elementos característicos en su ideología, pero no en lo estilístico. Su punto en común es la innovación y la concesión al arte de un escenario muy distinto al que poseía antes; por qué no decirlo, revolucionario. Estos movimientos o "ismos" se caracterizan por tener una conciencia de grupo dentro de cada uno de ellos, niegan el pasado y buscan un nuevo lenguaje expresivo basados en una visión diferente de la realidad, a la que ya no imitan sino que interpretan e intelectualizan a tal punto que lo conceptualizan y le imprimen un cierto sentido de crítica y rebeldía. El deseo de novedad revolucionaria los lleva a experimentar con el color, las formas y la composición, buscan encontrar una nueva manera de expresión que no encaje con todo lo que se había hecho hasta ese momento. Así pues comenzó a desarrollarse un sinfín de formas nuevas y a comenzar desde un espacio nuevo donde la forma y el color adquirieron propiedades muy fuertes y representativas de este "Arte moderno o contemporáneo".


72 vistas